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Por Qué Faltar al Tratamiento Daña su Reclamo

El argumento que todo ajustador usa

Cuando un ajustador revisa un reclamo por lesiones, una de las primeras cosas que mira es la línea de tiempo de su atención médica. Está buscando huecos: días entre el choque y su primera visita, o semanas entre una cita y la siguiente.

Un hueco le permite contar una historia sencilla. Si de verdad estuviera lastimado, habría ido al doctor. Si dejó de ir, es porque ya sanó. Y si regresó después, algo más tuvo que haber pasado en medio.

Esa historia muchas veces es falsa. La gente falta a citas por muchas razones que no tienen nada que ver con cómo se siente. Pero es una historia fácil de contar para la aseguradora, y difícil de contestar para una persona lesionada después de que ya pasó.

Los dos huecos que más importan

El primero: entre el choque y su primera visita. La adrenalina esconde el dolor, y mucha gente se siente sacudida pero bien en la escena, y dos días después despierta sin poder voltear el cuello. Eso es normal. Pero entre más espere, más espacio le da a la aseguradora para decir que la lesión vino de otro lado. Que lo revisen lo antes posible, aunque crea que está bien.

El segundo: a la mitad del tratamiento. Empieza terapia física, va tres semanas, y luego deja de ir un mes por el trabajo. Cuando regresa, la aseguradora va a decir que la primera lesión ya se había curado y que las nuevas molestias no tienen relación.

Razones reales por las que la gente falta

Casi todos los huecos tienen explicación:

  • No pudo pedir permiso en el trabajo, o le dio miedo pedirlo
  • No tenía quién le cuidara a los niños
  • No tenía seguro médico, o no le alcanzaba para los copagos
  • La siguiente cita disponible era en varias semanas
  • Estaba esperando una referencia o una aprobación del seguro
  • Se sintió un poco mejor y trató de aguantar

Todas se entienden. El problema es que la explicación casi siempre existe solo en su cabeza. Si no está escrita en ningún lado, la aseguradora puede inventar la suya.

Cómo protegerse

  • Dígale a su doctor todos los síntomas, en cada visita. Si todavía le duele la espalda pero solo menciona el cuello, su expediente va a decir que la espalda se mejoró.
  • Siga el plan de tratamiento. Si no puede, dígale a su doctor por qué, para que quede en el expediente.
  • Lleve un registro corto. Unas líneas por semana sobre cómo se siente, qué no pudo hacer, y cualquier cita que tuvo que perder y por qué.
  • No lo deje porque se siente un poco mejor. Pregúntele a su doctor si ya terminó. Si ya terminó, está bien, y el expediente lo va a mostrar.
  • Dígale a su abogado si el problema es el dinero. Muchas veces hay maneras de seguir el tratamiento: la cobertura de pagos médicos de su propia póliza, su seguro médico, o proveedores que lo atienden y esperan a que se les pague del arreglo, con un gravamen médico.

Si ya hay un hueco

Un hueco no acaba con un reclamo. Nada más hay que explicarlo, con expedientes y con la razón. Dígaselo a su abogado pronto, con honestidad, y con todo el detalle que recuerde. Es mucho más fácil manejar un hueco que uno ya conoce que uno que la aseguradora encuentra primero.

Hable con Boyd

Si se lesionó y no sabe cómo seguir con su tratamiento, llame antes de que el hueco crezca. La consulta es gratis, y Boyd toma la llamada él mismo, en español: (714) 656-2400.

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